Comelibros

En inglés

En estos últimos cuatro  años he estado escribiendo una novela bilingue, Comelibros.

¿De qué se trata?

Una estudiante de Psicología se encuentra con una curiosa sociedad que se reúne a comer libros. Mientras termina su tesis de doctorado, Lana empieza a trabajar para una obsesiva reparadora y encuadernadora de libros que necesita ayuda organizando su biblioteca. En el proceso, Erótica del lector, un libro artesanal y delicado, que es considerado una exquisitez para la sociedad, cae en sus manos y trae consigo una serie de aventuras que la incitan a explorar sus deseos y descubrir los límites de la adaptación y la interpretación como medios de supervivencia.

Ya sea para ponerle lógica causal a las circunstancias aparentemente gratuitas y azarosas en que se ven envueltos o como simples testigos de acontecimientos indescriptibles,  a través de la novela, cada uno descubre que más allá de la interpretación y los conceptos, hay un momento de belleza único en estar presente, en sentir lo material e inmediato como una manera de aceptar y disfrutar, una invitación a formar parte de la existencia sin la presión o la necesidad de estar creando significados o entiendo lo que pasa todo el tiempo.

Cada uno de los personajes está envuelto en alguna de las etapas de la creación de un libro, pero intencionalmente, no hay escritores, pues quería un ángulo en el que el lector prima sobre el autor, y mantener la atención en  la construcción del producto final una vez abandona las manos del creador y sus influencias.

La novela tiene dos partes que se reflejan la una a la otra, una tiene lugar en Nueva York, está narrada por un personaje masculino y está escrita en inglés. La otra, tiene lugar en Bogotá,  está narrada por un personaje femenino y está escrita en español. La trama es similar en las dos partes.

¿Por qué escribir una novela?

El  propósito fundamental es celebrar el aspecto material de los libros desde el momento en que nace el papel  hasta lo que se convierte en el objeto que llega a las repisas de una casa y forma un vínculo con sus dueños. También me interesa rendir un homenaje a los apetitos mentales, espirituales y biológicos que se esconde detrás de la digestión de la comida, de los deseos y de las ideas.

Mi interés era presentar las múltiples conexiones que los amantes de los libros establecen con ellos más allá de la lectura: el proceso de selección en la tienda o en la biblioteca de los amigos, la forma como los organizan, el lugar que ocupan en las casas, el espacio que tienen en la memoria y los sentimientos que les proyectan en diferentes etapas de la vida.  La idea de que hay sincronía entre cuándo, cómo y dónde alguien se lee un libro y porqué escoge ése en ese momento preciso siempre me ha fascinado  ¿qué  tal si en vez de escoger un libro, el libro me escoge a mí? ¿cómo decidio cuándo comprar o cuál libro leer?

Intenté tomar algunos de los elementos de la historia del arte tradicional de hacer libros y la democratización de las ideas gracias a la llegada de la imprenta, para revisar las tensiones y mitos detrás de la fiebre por las primeras ediciones, los ejemplares autografiados,  los libros raros o hechos a mano, las traducciones y especialmente, la noción de compartir un libro, no sólo como la experiencia de leer el mismo texto, sino también el vínculo energético que se comparte al sostener el mismo ejemplar.

¿Un libro bilingue?

Hay varias razones para alterar el género,  la ciudad y el idioma. Quería jugar con la noción de dualidad, especialmente en el lenguaje, e ilustrar los elementos que se pierden o se distraen en las traducciones. Me puse a la tarea de escribir con una limitante, al hacer la traducción y casi que reescribir la novela yo misma, como un ejercicio para ejemplificar -y porque no trascender- dualidades comunes en mi entorno literario y  mi espacio personal como Español- Inglés, Norte-Sur América, instintos femeninos y comportamientos masculinos, textos digitales e impresos, entre otras.

También pensé que la idea de compartir una trama pero variar ciertos elementos de acuerdo al idioma, sería una metáfora nítida para ilustrar las maneras de leer y los lectores en el mundo globalizado, como la variedad de libros y textos que se producen pone de manifiesto las limitaciones para conocer solo lo que existe en los idiomas que nos son familiares, y como si nos encontramos un libro que vive en una lengua que nos es ajena, el libro es quien decide si puede ser leído o no.
Lee el primer capítulo: en español/ en inglés

Advertisements